La mayoría de las malas experiencias con páginas web no vienen de que el proveedor fuera incompetente. Vienen de expectativas que nunca se hablaron.
Estas son las señales que anticipan un problema, y las preguntas que lo evitan.
🚩 1. No te preguntan por tu negocio
Si en la primera conversación hablan de colores y plantillas antes de preguntarte quién es tu cliente y cómo vendes hoy, te van a entregar algo bonito que no vende.
El diseño es la consecuencia, no el punto de partida.
🚩 2. El precio es sospechosamente bajo
Una web de $200 significa una de dos cosas: plantilla sin adaptar, o alguien que va a desaparecer a mitad del proyecto.
Lo caro no es pagar poco. Es pagar poco dos veces.
🚩 3. No hay fecha de entrega por escrito
«En unas semanas» no es una fecha. Sin compromiso escrito, tu proyecto se convierte en el que se posterga cuando entra otro más urgente.
Pide fecha concreta y qué pasa si no se cumple.
🚩 4. El dominio o el hosting quedan a su nombre
Esta es la más grave. Si el dominio está registrado a nombre del proveedor, tu presencia en internet no te pertenece.
He visto negocios pagar rescates para recuperar su propio dominio. Exige que esté a tu nombre desde el primer día, aunque otro lo administre.
🚩 5. No te muestran trabajos en vivo
Capturas de pantalla no valen. Pide enlaces a sitios funcionando y ábrelos. Fíjate en si cargan rápido, si se ven bien en el teléfono, si el formulario existe.
Si los ejemplos son de hace cuatro años o ya no están en línea, pregunta por qué.
🚩 6. No queda claro quién escribe los textos
Es la causa número uno de proyectos estancados. El proveedor espera tus textos, tú esperas que él los escriba, y pasan tres meses.
Acláralo antes de firmar. Si los escribes tú, pide una guía de qué necesitan y cuántas palabras.
🚩 7. Prometen ser «los primeros en Google»
Nadie puede garantizar la primera posición. Quien la promete, o no sabe cómo funciona el buscador, o sabe que no vas a poder comprobarlo.
Lo que sí se puede prometer: velocidad, estructura correcta, contenido bien organizado y una base técnica sólida. El resto depende de tu competencia y del tiempo.
Cuatro preguntas que lo aclaran todo
- ¿A nombre de quién quedan el dominio y el hosting?
- ¿Qué incluye exactamente y qué se cobra aparte?
- ¿Quién responde si algo se rompe dentro de seis meses?
- ¿Puedo ver dos sitios tuyos funcionando ahora mismo?
Si las cuatro se responden con claridad, probablemente estés en buenas manos. Si alguna genera incomodidad, ahí está tu respuesta.
Lo último
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